Qué es y para qué sirve
Las 5S se enseñan en todas partes como un programa de orden y limpieza, y por eso casi todas las iniciativas de 5S en empresas pequeñas terminan igual: una jornada de sábado, unas fotos del antes y el después, un almacén precioso, y en cuatro meses todo exactamente como estaba.
Aquí se propone usarlas de otra manera, y por eso está en la parte de ver y no en la parte de arreglar:
El desorden no es la causa de nada. Es la huella de otra cosa.
Un almacén desordenado te está contando, con bastante precisión, qué le falta al sistema que lo alimenta. Antes de ordenarlo, hay que leerlo.
Las cinco, con su traducción y —lo que importa aquí— con lo que cada una diagnostica:
| Qué es | Qué te está diciendo si falla | |
|---|---|---|
| 1. Separar (seiri) | Sacar lo que no se usa | Si hay mucho que no se usa: alguien compró sin saber qué hacía falta |
| 2. Ordenar (seiton) | Un sitio fijo y rotulado para cada cosa | Si nadie sabe dónde está algo: la información vive en la cabeza de una persona, no en el sitio |
| 3. Limpiar (seiso) | Limpiar es inspeccionar | La suciedad marca fugas, desgaste y uso anormal |
| 4. Estandarizar (seiketsu) | Que el orden sea igual para todos | Si cada quien tiene su método: no hay acuerdo, hay costumbres |
| 5. Sostener (shitsuke) | Auditar y mantener | Si se deshace: nadie es dueño, nadie mira |
Y la frase que hay que tener presente antes de agarrar una escoba:
Antes de ordenar el almacén, pregúntate por qué se desordena. Si no cambias eso, en tres meses vuelves a ordenarlo.
(La quinta S es la que decide si las otras cuatro sirvieron de algo, y es exactamente el tema del último de estos textos. Ahí se ve lo que pasa cuando se descuida.)
Una técnica pequeña que resuelve la discusión más común. Cuando llegue el momento de decidir qué se bota, nadie se va a poner de acuerdo, porque todo el mundo cree que todo puede hacer falta algún día. La solución es empírica: etiqueta roja con fecha a todo lo dudoso. A los treinta días, lo que siga con la etiqueta puesta es lo que no se usa. Ya no es una opinión.
Cómo hacerlo en 30 minutos
Paso 1. Escoge un espacio pequeño. Una estantería, no el almacén. El almacén completo es un proyecto de sábado; una estantería es un diagnóstico de media hora.
Paso 2. Cronometra una búsqueda real antes de tocar nada. Ese número es tu línea base y no lo vas a poder recuperar después. Hazlo primero.
Paso 3. Etiqueta roja con fecha a todo lo dudoso.
Paso 4. A lo que sí se usa, ubicación fija y rotulada. La prueba: alguien que nunca ha entrado ahí debería poder encontrarlo.
Paso 5. Y esto es lo importante — anota qué te está diciendo lo que encuentras. Un duplicado te dice algo. Un obsoleto te dice otra cosa. Una pieza usada mezclada con nuevas te dice una tercera. Lleva una hoja aparte titulada "qué produjo esto" y llénala mientras trabajas.
Paso 6. Vuelve a cronometrar la misma búsqueda.
Paso 7. Antes de irte, escribe la causa del desorden. Si no puedes escribirla, el orden que acabas de hacer tiene fecha de vencimiento.
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